La misión Planck de la Agencia Espacial Europea fue lanzada al espacio en mayo de 2009 con el objetivo de detectar las anisotropías de la radiación del fondo cósmico de microondas (CMBR) y mejorar los datos obtenidos por la sonda WMAP de la NASA. El pasado sábado el sensor del Instrumento de Alta Frecuencia (HFI) se quedó sin líquido refrigerante por lo que se terminó su capacidad para detectar esta débil radiación. Sin embargo, otro de los detectores del observatorio, el Instrumento de Baja Frecuencia (LFI), que puede trabajar a temperaturas ligeramente superiores a HFI, seguirá funcionando durante buena parte del 2012 y proporcionará datos que servirán para calibrar y mejorar los resultados finales.
Los encargados de la misión habían puesto como requisito mínimo para considerarla un éxito que realizase dos mapeados completos del cielo. Al final, Planck ha superado todas las expectativas ya que ha estado operativa durante 30 meses, casi el doble de lo que se esperaba, y ha llegado a producir cinco sondeos completos del firmamento con los dos instrumentos que tenía equipados.
Los datos proporcionados por esta misión permitirán entender mejor el Big Bang y el Universo temprano, y servirán para descartar muchas hipótesis aún vigentes que no se correspondan con lo observado. Algunos resultados de Planck ya fueron publicados el año pasado, como un catálogo de cúmulos de galaxias en el Universo lejano que también incluía algunos supercúmulos, o la observación de que las primeras galaxias generaban mil veces más estrellas cada año que la Vía Láctea en la actualidad. El próximo mes se presentarán más resultados de la misión, y se espera que el análisis de los datos sobre los primeros instantes de vida del Universo sea divulgado a lo largo del próximo año.

